////////// PULSO AL FRACASO: SALIDAS EXTRAESCOLARES

Las excursiones son algo así como la transmisión práctica de conocimientos mediante el valor de la experiencia in situ tanto para el alumnado, el profesor y los profesionales que participan de la actividad. La cuestión está en su valor: su agregación a la programación didáctica, los saberes experienciales y los efectos positivos que suscita en el autoaprendizaje del alumnado.

Esto se ve reflejado en la actitud de los alumnos, pero también en diferentes informes de valores que muestran la importancia de estas tomas de contacto con el exterior.  ¿El porqué? Un apunte:

La relación entre excursión y ocio por parte del alumnado es crucial para entender el éxito de las salidas del aula, que también hace las veces de detector de los males que devienen de la educación formal, a saber: la ineludible relación de poder entre alumno, profesor y administración, la falta de dinamismo y la consiguiente abulia generalizada. La cuestión se agrava dependiendo del perfil tipológico del alumnado y el contexto al que pertenece: la interpretación del centro educativo será dispar entre el alumno que alcanza los resultados académicos marcados y los que no. Por tanto, lo que para unos las aulas son lugares de validación, para otros somete y penaliza.

Los espacios educativos formales son el reflejo de la arquitectura administrativa, transmisores de la dimensión discursiva pensada desde tablas de indicadores y criterios de evaluación. Arquitecturas que pueden resultar subyugantes y que a menudo provocan rechazo para un alumnado que detecta dichas edificaciones del poder y se revela ante el cuerpo docente y las infraestructuras que representan las políticas educativas.  En el caso de los jóvenes del documental Pulso al fracaso, esta relación se torna pasivo-agresiva: los alumnos han decidido optar por un nuevo centro educativo que presuntuosamente entiende sus necesidades. Ahora se revierten los valores.  El exterior, las otras administraciones no educativas pasan a ser las que oprimen al individuo adolescente y el centro escolar se establece como una especie de segunda oportunidad que da cobijo y educa a los no adaptados a la norma. Y es ahí donde las actividades extraescolares toman importancia para el desarrollo psicosocial del alumnado no modélico. Las salidas al exterior pensadas para que el alumno logre propósitos y solvente situaciones en otros entornos y contextos potencian su validación como ciudadanos a sujetos sensibles a sentirse (y encontrarse) en riesgo de exclusión. Además, dichas prácticas muestran una cara más amable y dinámica de las prácticas educativas y las relaciones entre alumnos y profesores, llegando a desdibujar la sensación de relación de poder subyugante de las arquitecturas administrativas.

Te viene bien:

 https://www.ugr.es/~reidocrea/6-16.pdf

file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-ActividadesExtraescolaresLiderazgoYGestionDeLaCult-2377214.pdf

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo! Qué importantes son las excursiones durante la etapa escolar. Personalmente creo que todos nos hemos llevado de ellas aprendizajes para toda la vida que, si hubiéramos trabajado en las aulas, no los mantendríamos con nosotros a día de hoy. Además, no hay que olvidarse del "aprender haciendo" y es que está comprobado que, en movimiento, los alumnos/as aprenden más y retienen mejor los conocimientos. Añadiendo el hecho de que la motivación suele ser alta cuando los niños/as van de excursión.

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  2. Buenas Pablo! Me parece muy interesante tu entrada. Sigue así y mucho ánimo con el blog!

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